Zona norte
Información general


Mientras que el tramo de levante del recorrido perimetral del Parc dels Estanys estuvo pensado y diseñado para la observación y disfrute de las aves, este segundo tramo, que recorre el lado norte, está enfocado a otras especies no menos importantes e interesantes, aunque más desconocidas. Debe tenerse en cuenta que la calidad de un espacio es directamente proporcional a su biodiversidad. Cuantas más especies vivan en un lugar, más rico es éste. Incrementar el grado de diversidad del Parc y ayudar a la recuperación de especies que han sufrido mucho debido a la alteración de los hábitats en nuestra zona, ha sido el objetivo de esta última actuación en el Parc. En cualquier caso, mejorando la posibilidad de disfrute y observación de la naturaleza. La variada plantación de especies vegetales, la creación de hábitats y refugios para la fauna más diversa lo enriquecen, posibilitando el establecimiento de nuevos organismos.

Sin olvidar que las aves también se verán beneficiadas por el aumento de diversidad, los anfibios encontrarán en la charca temporal de nueva creación un lugar seguro en el que reproducirse; reptiles, pequeños mamíferos y todo tipo de invertebrados podrán esconderse en los espacios entre las piedras que les ofrecen los muros de piedra seca y algunos insectos refugiarse en los hoteles especialmente construidos para ellos. También se han plantado árboles, arbustos y otras plantas que, polinizados por los insectos, darán frutos que otros animales aprovecharán.

Solo hace falta un poco de paciencia y mucho respeto para dejar que la Naturaleza actúe y, poco a poco, llegue a un nuevo equilibrio, mejor que el que se había alcanzado.
Muros de piedra seca: construcciones tan antiguas como la agricultura

Eran construidos con las piedras que los campesinos retiraban de los campos y huertos que trabajaban. La construcción se hacía encajando las piedras sin unirlas con ningún tipo de argamasa, por eso se llaman de piedra seca.

Este espacio recrea el paisaje de los antiguos huertos de frutales con olivos, almendros y cerezos, mezclados con madroños. Antiguamente, los muros de piedra seca separaban los distintos bancales y permitían tener terreno horizontal cultivable en pendientes más o menos pronunciadas, impidiendo la erosión y facilitando el drenaje. También se empleaban para separar las diferentes fincas o a modo de valla. Los espacios entre sus piedras constituyen un hábitat ideal para todo tipo de fauna de pequeño tamaño: pequeños mamíferos, reptiles, insectos e incluso algunos pájaros pueden anidar allí. Helechos, musgos, líquenes y otras especies vegetales también encuentran soporte para crecer en esos muros.

Desgraciadamente, los cambios radicales en la sociedad actual han provocado el abandono de las antiguas prácticas agrícolas y de la casi totalidad de pequeños bancales, que han desaparecido para dar paso a edificaciones o infraestructuras viarias. Y, claro, de los muros de piedra seca, prácticamente, sólo nos queda un recuerdo nostálgico. En cualquier caso, en 2018, la UNESCO reconoció como elemento representativo del Patrimonio Cultural Inmaterial el arte de la piedra seca: sus conocimientos y técnicas.
Charcas temporarias: ecosistemas singulares y poco conocidos

Las charcas temporarias se llaman así porque, al depender únicamente del agua de la lluvia, se secan en períodos de sequía y/o fuerte insolación. Son típicas del clima mediterráneo. Las etapas de secado hacen imposible la vida de organismos exclusivamente acuáticos como, por ejemplo, los peces. Este hecho es muy importante, por ejemplo, para determinados anfibios ya que, en estos espacios, pueden reproducirse sin correr el riesgo de que los peces depreden sus puestas. Aparte de ranas y sapos, mucha otra fauna específica y especializada se desarrolla en estos ambientes.

Todos los organismos, tanto animales como vegetales, que prosperan en este tipo de hábitats cambiantes, de condiciones extremas, deben estar muy bien adaptados a las radicales transformaciones que sufre a lo largo del tiempo, y su alto grado de especialización, les hace muy vulnerables. La desaparición de las charcas temporales lleva asociada su propia desaparición. En la actualidad, la mayoría de este tipo de charcas ha desaparecido de nuestra zona y, con ellas, la fauna y flora específica que en ellas se desarrollaba. Por lo tanto, es fácil entender la importancia de su conservación y recuperación.

Dadas las características de aislamiento del Parc, rodeado de asfalto, es de prever que el proceso de retorno de las especies propias de las balsas temporales sea lento.
Hoteles para insectos: para «otros turistas» muy necesarios

Se estima que sin la labor polinizadora de los insectos sólo tendríamos una tercera parte de las frutas y verduras que consumimos. Y un 90% de las especies vegetales del mundo depende, para reproducirse, de animales que polinicen sus flores. ¿Y qué pasaría si desaparecieran los insectos que depredan sobre los parásitos de las plantas? Mejor no planteárselo.

Los llamados hoteles de insectos son construcciones especialmente pensadas para ofrecer refugio y lugares de reproducción seguros a diversas clases de insectos. Unos son fundamentales en la polinización de las plantas y otros nos aseguran un buen control de las plagas. Y todos constituyen uno de los pilares básicos de la cadena trófica, es decir, son presas de otros organismos mayores.

Los árboles, los arbustos y otras plantas que se han incorporado al paisaje de esta parte del Parc dels Estanys, aparte de su valor estético, constituyen un elemento básico en el objetivo de incrementar la biodiversidad del espacio. Representan el «buffet libre» donde se atiborrarán estos «otros turistas», que pagarán fecundando las flores, controlando las plagas que afectan a los vegetales y, en último término, seguramente acabarán ellos mismos como plato principal del menú de toda clase de vertebrados (murciélagos, aves, reptiles, anfibios).
Y tan importantes son los grandes árboles como las plantas más humildes, que sostienen también su fauna específica. Ésta, a menudo es tan vistosa como las mariposas, que necesitan que se respete el ciclo vital de sus plantas nutricias para poder completar su ciclo reproductor.
Carlos Alvarez-Cros, Grup de Natura Sterna